Medio siglo de historia


Este año se cumplen cincuenta años desde que Veter Pantom diseñó una de las sillas más famosas de todos los tiempos. Su idea era crear una silla que estuviera diseñada con una sola pieza, el material empleado fue un compuesto de fibra de vidrio con plástico y un acabado lacado que ha llegado a nuestros días de plena actualidad.

La silla Pantom se ha convertido por derecho propio en un referente decorativo que encaja en todos los estilos, aportando un carácter retro y su sello personal a cualquier decoración. Su versatilidad la han llevado a fabricarse en muchísimos colores como el negro, rojo, naranja, plateado, verde…

Hoy en día, la silla Pantom ocupa un destacado lugar en el Museo de Arte Moderno de New York y en muchas casas donde la podemos encontrar en salones, oficinas, cocinas o en exteriores destacando sobre las maderas exóticas.

¿Os gusta la silla Pantom? ¿Tenéis algún modelo de este tipo en casa?

El mito de la alfombra voladora

Esta entrada va de alfombras, no aseguramos que sean tan mágicas como la de Aladino aunque pueden darle un aíre muy oriental a tus espacios. La alfombra voladora no sólo es una historia de ‘Las mil y una noches’, es uno de los mitos más extendidos en los cuentos clásicos y aún hoy sigue siendo referencia de transporte mágico. Conoce las últimas tendencias en alfombras de la mano de un mito.
Las alfombras mágicas han aparecido en la literatura desde casi la época bíblica hasta la actualidad. De árabe, la cultura india ya lo incluía, y es que no todo el mundo sabe que las primeras de estas telas nacieron en Mongolia y no en Persia, aunque estas fueron las más extendidas durante los primeros años de comercialización occidente-oriente.

La alfombra mágica de Tangu, también llamada alfombra del príncipe Hussein, era una alfombra sin ningún valor aparente procedente de Tangu (Persia) que funcionaba como alfombra mágica, es decir, que transporba a la gente de forma rápida, y aparece en los cuentos de ‘Las mil y una noches’.




Uno de los reyes más influyentes de Persia también tenía su propia alfombra. Hablamos del Rey Salomón, que consiguió su preciado tesoro como regalo de la Reina de Saba y era tal su tamaño que cabía todo su séquito: las personas a su derecha y los espíritus a la izquierda. Además, tal era el poder de este monarca, que el viento cumplía sus ordenes, asegurando que la alfombra avanzara en la dirección correcta. No se queda ahí la cosa, un dosel de pájaros protegía a los transportados del sol.
En los cuentos populares rusos, Baba Yaga obsequia a Iván el Tonto con una alfombra volador que ayuda al héroe a hallar su camino durante sus aventuras. En tiempos más modernos, nada menos que en ‘Harry Potter y el Cáliz de Fuego’, el cuarto libro de la saga, se menciona que el Ministro de la Magia ha declarado ilegales las alfombras mágicas. Tenemos más, y algunas tan curiosas como en el videojuego ‘Super Mario Bros. 2′, donde un enemigo llamado Pidgit monta sobre una alfombra voladora, o en la serie de dibujos ‘Bola de Dragón’, con Mr. Popo, uno de sus personajes, a lomos de tan mítico tejido.

Para los más fans de Disney, no nos olvidamos de ‘Aladdin’, la película de 1992 sobre el mito de Aladino, su famosa alfombra y el genio más divertido de la historia de factoria de dibujos. Muchos mitos para ilustrar la extensa oferta que nos presenta PortoBelloStreet.es.Nota: No vale reclamar que la suya no vuela, para eso necesitamos un cuento.

MEZCLA DE ESTILOS

Minimalismo, clásico, barroco, contemporaneo, moderno, pop, vintage… cuantos estilos y cuantas ideas para decorar el hogar. No me decido, no sé cuál elegir, así que hoy apostamos por el eclepticismo en la decoración. Maderas con plásticos, metal con cuero, tonos fríos y cálidos, muebles lineales con marcos barrocos, un sofá vintaje con una mesa colonial, todo vale… siempre que se respete la esencia de la decoración y el caracter de la persona. Una casa como tú, una mezcla de todo.


En decoración se oyen mucho y de forma muy tajante las palabras “armonia” y “equilibrio”, no vamos a negar que son importantes, pero éstas no deben servir de cortapisa para poder decorar tu hogar siguiendo los patrones que dictan tu carácter. Nadie somos 100% minimalistas, o nos encanta todo lo que tenga que ver con el ‘vintage’, la gente es mezcla de culturas, de saberes, de personas… y el hogar tambien.


Lo interesenate es, entonces, personalizar el hogar. Si has estado en Turquía y te has traído una maravillosa alfombra persa pero todo tu salón tiene estilo zen no te va a pegar, pero si tu casa mezla estilos (con criterio) se convierte en una estancia más interesante, que revela más de ti como persona.



Cuando se abusa de piezas de un mismo estilo se suele caer en lo recargado. Hay que saber elegir algunas piezas puntuales y saber dónde colocarlas, integrandolas con el resto. No somos un parque temático, estamos haciendo hogar y tenemos que sentirnos a gusto en él. Es muy importante respetar el hilo conductor, que tampoco nuestra casa parezca un bazar de trastos sin sentido. Hay que saber que el barroco está bien si se combina con el modernismo de principios de siglo, pero si además le metes colonial y pop-art podemos tener un precioso museo de los horrores donde las piezas pueden ser de gran belleza pero no encajar entre sí.


Con los materiales y los colores pasa algo parecido. Los materiales también se combinan: terciopelos con linos, maderas con vidreos, pvc con metales semipreciosos… prueba, juega con tus ideas, intenta crear nuevas armonias, seguro que el resultado al menos es interesante. Un piso de techos altos, con marcos de las puertas clásicos, pintado en colores metalizados pero con muebles en colores cálidos… sólo hay que soñarlo, tenerlo en mente, y si se puede ponerlo en práctica.


Todas las culturas son válidas y se pueden mezclar, aunque no está demás acudir a un buen equipo de profesionales que nos aconsejarán en las tendencias más actuales. La alta decoración busca la exclusividad, materiales artesanos y pieza de suma rareza que puedan dar brillo (y esplendor) al conjunto. No vale lo estandar, las casas de hoy son demasiado prefabricadas, hay que imprimir caracter, hay que atreverse con la mezcla. Viva el eclepticismo.